El Plebiscito Convocado por No +Afp: ¡Aquí Tu Voto Importa!


Entre los días 29 de septiembre y el 1º de octubre, el Movimiento NO +AFP ha convocado la realización de un plebiscito, con el objetivo que la ciudadanía pueda manifestar libre y soberanamente su opción entre mantener el actual sistema de AFP o ponerle fin y reemplazarlo por la propuesta del Movimiento NO+AFP.
Aspectos Jurídicos
En Chile, la ley 20.500 permite el ejercicio de la soberanía popular por la vía de la consulta plebiscitaria, aunque circunscrita y solo relativa al plano regulador comunal, lo que no obsta a que utilicemos dicho mecanismo validado jurídicamente para los fines que nos interesan, en pleno y legítimo ejercicio de la soberanía popular de la cual cada ciudadano y ciudadana se encuentra investido.
Además, en la Constitución, el Artículo 19, en su numeral 13, se establece el derecho de todas las personas para reunirse pacíficamente, sin aviso previo ni armas, en las plazas y otros sitios sin restricción alguna, salvo las disposiciones generales establecidas por la policía, el que constituye uno de los fundamentos constitucionales de nuestra convocatoria.
Con el fin de otorgarle seriedad, responsabilidad y evitar su cuestionamiento, el proceso plebiscitario debe efectuarse en forma similar a las elecciones regulares: instalación de una mesa con tres vocales, registro de los datos de los votantes, la presencia de apoderados y veedores que fiscalicen y certifiquen la corrección del proceso. También contar al cabo de la votación con un sistema de información rápido y eficiente, levantar y certificar el acta correspondiente.
El proceso deberá revestirse de una gran transparencia y objetividad, para evitar que se le cuestione por razones de forma y adjetivas.
Aspectos políticos
El plebiscito convocado tiene toda la legitimidad que surge del derecho soberano de la ciudadanía para optar y decidir sobre aquello que le afecta directamente, y que más legítimo que el derecho que tenemos a manifestar si se pone fin o se mantiene un sistema previsional que se nos impone durante nuestra vida activa y nos condena a sufrir una vejez de pobreza e indignidad al momento del retiro.
Este plebiscito no está concebido para que su resultado fundamente una petición a la elite en el poder para que ésta resuelva benevolentemente.
No. Al ejercer este derecho social y ciudadano fundamental, los millones de trabajadores y ciudadanos estaremos en condiciones de exigir la solución manifestada y pasar a una etapa superior de nuestra lucha en mejores condiciones y características.
Desde nuestra primera masiva movilización desde el 24 de julio del 2016, millones de chilenas y chilenos hemos marchado en las calles y plazas del país, en un movimiento de gran autonomía e independencia, que ha integrado a todas las visiones y posturas existentes en el país, pero coincidentes en poner fin a la estafa y el abuso de las AFP.
La mera continuación de marchas y paros puede agotar la capacidad de acción colectiva, como ha ocurrido con otros movimientos. Es preciso combinar nuestras movilizaciones con nuevas y mayores formas de lucha.
Instalar el plebiscito requiere el despliegue de acciones para hacer conciencia, organizar y movilizar, que permita sumar a los millones de personas que ya salieron a las calles a muchas otras tantas, a todos quienes habrá que explicarles nuestra propuesta (usando la cartilla elaborada para esos propósitos), informarles acerca del plebiscito y asegurar su concurrencia a votar los días establecidos.
Se deberá contar con las sedes de votación suficientes para cada realidad comunal y local, designar a los vocales y prepararles para su tarea, prever los medios y recursos.
El tipo de esfuerzo por efectuar acrecentará las capacidades del activo orgánico del Movimiento, en términos de riqueza y creatividad reflexiva, fortaleza de convicciones, voluntad de poder, amplitud y macicez de la fuerza social que deberemos articular.
Nos impulsa nuestro irrenunciable propósito de terminar con la trágica burla que nuestros fondos previsionales se usen para financiar negocios especulativos del dinero, empresas inmobiliarias, del retail, de la salud y la educación privada, mientras se niegan recursos para financiar la solución digna y decente de los derechos esenciales de la población,
El plebiscito es un medio para luchar por la dignificación humana y social de nuestro país, logrado por el ejercicio del poder del pueblo, movilizado por los sueños, anhelos y aspiraciones por un vivir justo, digno, igualitario, inclusivo, humano y fraterno.
En este proceso se inscribe en la necesidad de avanzar en un tipo de democracia directa y participativa que hoy se nos niega a ejercer, conscientes de que la democracia representativa tal como la vivimos hoy se encuentra agotada y deslegitimada ante los ojos de los millones de ciudadanos y ciudadanas que constituyen la gran masa crítica en favor de transformaciones estructurales en nuestra  patria, tal como se requiere en el actual régimen de pensiones y su reemplazo urgente por uno que dé garantías de pensiones dignas y decentes para aquellos miles ya pensionados y para quienes lo harán a futuro, construido sobre bases solidarias y no del ahorro forzoso e individualista que el sistema impuesto en Dictadura hoy nos obliga a cotizar.
Si somos exitosas y exitosos en esta apuesta política y social del movimiento, estaremos dando un paso significativo en pos del derecho a una efectiva Seguridad Social y de un cambio significativo en la correlación de fuerzas del país, lo que creará una nueva y superior condición de nuestro batallar por un nuevo sistema previsional solidario y de reparto, como lo postula nuestra propuesta.  

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